miércoles, 25 de agosto de 2010

Victorinos de segunda división en Bilbao



Una escalera compuesta por dos sardinas de Santurce en unión de cuatro feos que se asemejaban algo más a lo que fue la ganadería de Victorino antes de que le saltara la cerca un morucho e hiciera un desaguisado es lo que hemos visto hoy en una plaza como Bilbao.

Este año los ganaderos no han querido ir a Madrid con buen criterio, pero deberían quitarse también de otras plazas de importancia, si bien no toda la culpa la tienen padre e hijo sino quien contrata el nombre del hierro sin reparar en el contenido. La Feria de Bilbao se gusta en denominarse del toro, pero ayer los pitones de los de Joselito y hoy las hechuras de los victorinos ponen en entredicho a quienes organizan el cotarro queriendo llevar la fama mientras otros les cardan la lana.

Al fin y al cabo todo son trapisondas y martingalas de quienes viven parasitariamente de la fiesta pero el respetable ya se está orientando, ayer con cartel de figuras no se llegó a los tres cuartos del aforo y hoy con los victorinos y una terna de mucho tirón en Bilbao no ha habido más de media. Tomen nota quienes sólo viven de hacer caja que se acaba el chollo antes de que los antitaurinos nos encorran a gorrazos por esas plazas de Dios.

La primera sardineta de astifina cuerna ha sido para Padilla. La falta de casta y sosería por el izquierdo y la peligrosidad manifiesta por el otro pitón han empujado al espada a tirar por la calle de en medio. Nada que objetar. El cuarto ha sido el mejor toro, noble, pastueño y de buen tranco que fue recibido por el jerezano a porta gayola para continuar con una larga cambiada de rodillas. Aquello se calentaba y subía la temperatura en banderillas, pero con la muleta hemos topado. Cites fuera de cacho en abundancia con algún detalle suelto ha sido la tónica general y es que hay toros que tienen mala suerte en los sorteos, aún así oreja al canto.

Diego Urdiales se las ha visto con la otra sardina presuntamente de origen santacoloma y ha planteado una faena con muchos muletazos y ninguno bueno, pese a lo cual el bondadoso público de Bilbao le ha concedido un trofeo. Ese toro, perdonenme los de la Feria del Toro, era de plaza de tercera y ha sido aplaudido en el arrastre, sin tener casta ni trapío. A qué jugamos. En quinto lugar ha salido un ejemplar de más de 600 kilos pero poco agraciado de cabeza y con pocas posibilidades, todo hay que decirlo. El de Arnedo ha estado delante, bastante desconfiado y pare ud. de contar.

El Cid se las ha visto con dos ejemplares de aviesas intenciones. El sexto no le ha dado opciones y con el tercero, que pedía los papeles del camión, se le ha visto más seguro que otras veces aún sin terminar de rematar su actuación. Su nivel ha sido aceptable, no se ha dejado ganar la partida por sus enemigos y ha estado por encima de sus compañeros en oficio y resultado artístico pese a no haber tocado pelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario