domingo, 23 de octubre de 2011

Solidez de Javier Jiménez en Zaragoza y cariño para Imanol Sánchez de sus paisanos


Con un minuto de silencio en recuerdo del fallecido maestro Antonio Chenel "Antoñete" se prologó el último festejo de la temporada en La Misericordia de Zaragoza, y para el evento se compró una novillada de Antonio San Román, procedencia Torrestrella, que estuvo bien presentada aunque el juego fuera desigual, siendo buenos el jabonero que hizo cuarto y el negro que saltó al ruedo en segundo lugar. Es decir, que llevaban orejas. Y más de las que se cortaron.
En primer lugar actuó Alberto Durán y lo primero que hay que decir es que su actuación con la espada ha dejado mucho que desear, escuchando tres avisos en total. Este torero no ha dicho nada con el mal primero que tendía a calamochear y a embestir con la cara arriba y además le ha faltado mando en plaza. Cero grados. Ni frío ni calor. Con el bello jabonero que hacía cuarto y ha sido el mejor del encierro por su calidad y nobleza, el torero se ha templado en los inicios de su faena de muleta y luego todo se ha venido abajo como un castillo de naipes, incluso el toro se quiere rajar y marchar a tablas. Equivoca los terrenos en la suerte suprema y dos silencios son su pobre balance final, recados aparte.
El mejor parado de la última de La Misericordia ha sido Imanol Sánchez, el bravo torero de Pedrola que ha actuado mucho y bien estos pilares como director de lidia en los festejos populares y que por ello hemos visto a muchos recortadores en las gradas para darle ánimos. Su primer novillo tenía un buen pitón izquierdo, pero había que verlo; y el quinto no ha servido porque tenía mucho genio y no iba embebido en la muleta. En ambos la medicina de Imanol ha sido entrega y ganas de agradar, así como unos tercios de banderillas vibrantes, y más porque tiende a salir por el pitón contrario tras colocar los palos, razón por la cual ha sido prendido  por la zona del glúteo en el segundo de la tarde, sin consecuencias para él, aunque quedando la taleguilla destrozada. Resaltamos de su labor la estocada al quinto.
El que ha dejado mejores vibraciones en los tendidos ha sido Javier Jiménez, que hacía su tercer paseíllo en Zaragoza esta temporada a pesar de que ha tenido el peor lote, un tercero manso de salida y complicado en banderillas, que no humilla en la muleta y con el que el torero está muy firme y sometiéndolo mucho. Eso que no me gustó que toreara donde dijo el toro.
Con el sexto, que se ha dejado más, hemos visto lo mejor de la tarde, especialmente por el lado izquierdo, dentro de una faena compacta y con los tempos medidos. Es de suponer que si hubiera matado hubiese recibido dos orejas dada la poca exigencia del público que acudió hoy a la plaza y la desafortunada tarde del Presidente Bentué, que sin mayoría de pañuelos le ha concedido una oreja de cada novillo a Imanol Sánchez. En fin, allá cada uno con su responsabilidad, pero es difícil de asimilar que la presidencia de la misma plaza que le negó la segunda oreja a David Mora de la manera más injusta posible, regale dos orejas a los pocos días, por mucho que fuera una novillada y el torero de la tierra.

Ficha: Novillada con Picadores. Último festejo de la temporada en Zaragoza. Al concluir el paseíllo se ha guardado un minuto de silencio por el fallecimiento del maestro Antonio Chenel “Antoñete”.

Con un tercio del aforo cubierto se han lidiado seis novillos de Antonio San Román, el quinto como sobrero de otro de la ganadería titular, bien presentados y de juego desigual, siendo los mejores segundo y especialmente el cuarto.
Alberto Durán, de verde turquesa y oro: Cinco pinchazos, entera en buen sitio y un descabello (Silencio tras dos avisos) y Siete pinchazos y cuatro descabellos (Silencio tras aviso).
Imanol Sánchez, de blanco y oro: Trasera y desprendida (Oreja) y Entera (Oreja).
Javier Jiménez, de grana y oro: Pinchazo y entera hasta los gavilanes y Pinchazo, estocada que asoma y entera (Ovación tras aviso en ambos).



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